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REPORTE AVANCE VUELOS DE PRUEBA CC-AAC (mayo 23 2010)
Desde el 17 de febrero, fecha en que realizamos el primer vuelo del Rans S-19 CC-AAC, hemos acumulado a la fecha 20 horas de vuelo. Estamos a la mitad de las horas necesarias para presentar la aeronave a la certificación definitiva y ya le hemos tomado el pulso.
El taxeo es muy simple cuando te acostumbras a orientar el avión aplicando algo de freno. Basta solo una leve presión del freno del lado para el cual uno quiere doblar y el avión se orienta simple y eficazmente. Incluso al momento del estacionamiento, solo es necesario aplicar con un poco más de energía el freno de un lado y el avión gira sobre la rueda que se encuentra frenada.
Durante la carrera de despegue ya no es necesario aplicar la técnica de frenado ya que el timón toma control rápidamente, por lo que solo es necesario mantener los pedales centrados y corregir levemente para mantener la carrera alineada con la pista. El avión acelera rápidamente y al alcanzar las 55 mph ya podemos levantar la rueda delantera. A las 65 mph el avión comienza a flotar y casi sin darnos cuenta estamos en el aire montando entre 75 y 80 mph. La montada de la aeronave realmente impresiona, siendo muy superior a la gran mayoría de las aeronaves de aviación general.
Una vez alcanzada el nivel de vuelo deseado, solo basta una pequeña presión de la caña hacia adelante para nivelar el avión. La velocidad se incrementa rápidamente llegando a las 110 mph sin ningún esfuerzo. Una vez nivelado hay que reducir las revoluciones a unas 5100 rpm para mantener un cómodo crucero a 110 mph. En esta condición el avión se comporta muy estable y demuestra sus excelentes características de diseño y de vuelo. Los mandos cuentan con una sensibilidad muy buena, lo que otorga precisión a las maniobras y gran agilidad para corregir la trayectoria del avión cuando hay turbulencias. El diseño de la cabina es espectacular. Cuando viajas con acompañante no te incomoda en absoluto. Tienes que mirar hacia un lado para darte cuenta que no estás solo. Esto es especialmente destacable ya que normalmente en este tipo de aeronaves es común que la cabina sea un tanto estrecha, cosa que no ocurre en el S-19. Todo está al alcance de la mano, incluso con el cinturón de seguridad ajustado.
Los instrumentos de vuelo Dynon Avionics que elegimos para nuestra aeronave funcionan increíblemente. Tienen un nivel de precisión que asombra y el temor que el sol complique la lectura es solo un mito que hay que derribar. La cantidad de información disponible es tanta que aún no hemos podido aprender a usar todas las funciones disponibles. Ya habrá tiempo para ello.
El aterrizaje es muy simple. Hay que reducir la velocidad a 85 mph lo que cuesta un poco ya que el avión quiere seguir volando muy rápido. Luego de algunos intentos aprendimos que hay que bajar las revoluciones del motor bastante y no hay que tener temor en levantar la nariz para que la velocidad descienda. Logradas las 85 mph colocamos un punto de flap y luego el segundo (tiene un tercero que no hemos probado aún). Con esto el avión se vuelve increíblemente estable. Parece que lo hubiéramos montado en rieles, por lo que la aproximación final a 75 mph se hace un juego de niños. Incluso si nos está sobrando altura, la deslizada es una maniobra muy simple de realizar y que permite una mayor tasa de descenso sin gana velocidad.
Sobre la cerca hay que pasar a unas 70 mph, nivelar bajo sobre la pista e ir esperando que el avión pierda velocidad. Una vez que sientes que ya no se sustenta, solo un poco de caña atrás para posar primero las ruedas del tren principal.
Todo en esta aeronave es increíble. La comodidad, maniobrabilidad, facilidad de vuelo, espacio, consumo, etc. Todo lo que podemos evaluar obtiene una nota sobresaliente, pero la visibilidad es sin duda algo que, aún con las altas calificaciones que le podemos dar a los otros puntos, se destaca por sobre todos ellos. Comúnmente existe la creencia que el ala baja es más difícil de volar y que la visibilidad no es buena debido a que el ala tapa toda la vista. Este avión es capaz de derribar ambos mitos. Es realmente fácil de volar y la visibilidad que otorga es, sin lugar a dudas, mejor que la de la gran mayoría de aeronaves de aviación general que existen en el mercado. Incluidas muchas de ala alta.
En fin, estamos seguros que estamos ante una nueva generación de aeronaves, que marcarán una época de cambios en la aviación civil. Estas aeronaves debieran contribuir a favorecer el ingreso de nuevas generaciones a la aviación, permitir que los clubes vuelvan a tener los miembros que requieren para mantenerse operativos y proporcionar una alternativa confiable, de bajo costo de operación, que haga que nuestros clubes logren reactivarse y salir de la inactividad en la que muchos de ellos se encuentran.
Por mi parte, creo que hay que decir adiós a la aviación que hasta hoy conocíamos, como actividad principal de los clubes y decir bienvenida la aviación deportiva y experimental.
Que tengan felices vuelos.
Renato Werth S.
RANS.cl
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